Qué se mide en un tracking
La operación puede repetir una pregunta central de preferencia electoral o alternar pruebas de mensaje muy cortas. La regla es mantener llamadas breves para conservar claridad y tasa de respuesta.
War room
Una sola medición sirve como fotografía. Un tracking telefónico permite observar cambios después de recorridos, debates, pauta, crisis o ajustes de mensaje.
Cortes recurrentes
Lectura ejecutiva
Comparación por ola
Dashboard privado
Guía de decisión
Antes de marcar conviene definir territorio, volumen, pregunta principal y cómo se interpretarán votos válidos, indecisos y no respuesta.
La operación puede repetir una pregunta central de preferencia electoral o alternar pruebas de mensaje muy cortas. La regla es mantener llamadas breves para conservar claridad y tasa de respuesta.
El dashboard permite revisar avance, respuesta válida e indecisos por corte. La lectura útil no es solo el porcentaje final, sino dónde sube o baja la señal y qué territorios explican el movimiento.
Conviene repetir después de eventos con impacto político: arranque formal, debate, anuncio, crisis, visita territorial, cierre de pauta o cambio de narrativa.
Depende del volumen y de la decisión a tomar. Para campañas activas puede ser semanal o por eventos clave.
Sí, se puede operar por campañas/cortes para comparar avances y resultados entre levantamientos.